Logo Hipernova.cl
Una explosión de semillas en las húmedas praderas de tu mente



 

 

 

El Budismo monástico: mendicidad, renuncia al mundo, no violencia y celibato.

Monje budista TibetanoAl igual que en los inicios de la era cristiana, el budismo era mantenido vivo por los monjes, habiendo dos clases básicas, los monjes ermitaños, cuya hermandad era llamada Samgha, y los monjes comunitarios, reunidos en los monasterios. La meta suprema del Nirvana podía ser alcanzada únicamente mediante una vida monástica, y por lo tanto un lego padre de familia nada podía hacer para ingresar al mundo espiritual; los Hinayana defendieron siempre esta postura, pero posteriormente el Mahayana defendió la posibilidad de que también los padres de familia podían llevar una vida espiritual e incluso llegar a ser Bodhisattvas.

La vida monástica era regida por el Vinaya, palabra que tiene por origen a vi-nayati, que significa tanto apartar del mal como disciplinar. El Vinaya estaba codificado en un manual que se aprendía de memoria, el Pratimoksha (abandonar el pecado y también: armadura), que contenía unas 250 reglas. La vida monástica exigía tres condiciones básicas: la pobreza, el celibato y la inofensividad. Las únicas pertenencias que se le permitía tener al monje eran sus vestimentas (restos de ropa desechada por otros y luego teñidas de color azafrán), la escudilla para limosnas, una aguja, un rosario, una navaja (para raparse cada 15 días) y un filtro para limpiar de impurezas visibles del agua (el primer conflicto al interior de la institución monástica surgió del no cumplimiento de estas reglas, años más tarde las reglas se suavizarían permitiendo la posesión de dinero y tierras).

En un principio, y también más tarde entre los miembros de la Samgha, el monje no debía tener hogar alguno, debía “dejar el hogar, lleno de fe”, vivir en “la selva, al aire libre, al pie de un árbol”. El Vinaya recomienda la vida sin hogar, y permite la vida en conventos, santuarios, templos, casas y cuevas, no sin avisar que de tal manera se corren muchos peligros. El sustento de los monjes sin hogar era la limosna, muy difundida y aceptada en Oriente. Los monjes más estrictos vivían exclusivamente de las limosnas, pero otros tantos aceptaban invitaciones.

Muchas estatuas muestran la escudilla del Buda, con la que pedía limosna (no monedas sino comida), signo de su soberanía pues indicaba su recompensa por rechazar su cargo de gobernante. La escudilla era uno de los elementos más importantes: la transmisión de la autoridad de los monasterios solía pactarse con la entrega de la escudilla al sucesor. La mendicidad fue común y normal a lo largo de la antigüedad no sólo oriental sino también europea; fue el inicio de la era industrial la que sancionó la vagancia como forma de vida. Para los budistas, la vagancia y la mendicidad eran el origen de muchas virtudes. El monje debía ir de casa en casa pidiendo alimento, no debía mostrar signos ni de alegría ni de descontento, y no debía mirar, ni hablar si era una mujer quien le daba limosna. Los recursos sobrantes de muchos estados orientales se destinaban a las Samghas o a la fabricación de objetos de culto (ej: estatuas).

La mendicidad no era  pensada como una forma inferior de vida. El monje no se sentía inferior ni tampoco ocioso: se consideraba más bien que llevaba una vida dura, elegida, “dominando sus deseos y desarrollando sus meditaciones”. Siendo la generosidad una virtud, el aceptar limosnas era considerado una especie de favor que hacía también el monje. La alegría oriental humillaba a veces a los monjes (llamados por ej. coco calvo), pero esto era parte de su esfuerzo por controlar todo tipo de impulsos. Las enfermedades gástricas eran muy comunes entre los monjes mendicantes, pues las limosnas en comida no siempre eran limpias. La presencia del ascetismo en las calles debió ser un poderoso estímulo para los legos, una especie de predicación silenciosa.

La libertad y la independencia eran las virtudes más preciadas de la vida de monje vagabundo. La práctica de la mendicidad fue sin embargo abandonada poco a poco; sólo el Hinayana la defendió como único medio de lograr la autodisciplina, pero el Mahayana, como dijimos, la abandonó: Asanga, quien escribiera el Yogashastra, dio razones poderosas: la posesión de dinero, tierras, propiedades hacían que el monje fuese todavía más útil con quienes quería ayudar. Trataron con el tiempo de hacer renacer la práctica de la mendicidad, pero no duró mucho tiempo; en Japón los monjes Zen adoptaron la mendicidad como una práctica para los novicios, pero de ninguna manera como principal fuente de sustento.

El celibato (la soltería) debía ser muy estricto; todo rompimiento de la castidad (Brahmacarya: conducta digna de un Brahmán o un hombre santo) era motivo suficiente para ser expulsado de la hermandad. El sexo era calificado por los más ortodoxos de “bestial”; así mismo cultivaban un desprecio sistemático por las mujeres, considerando que eran uno de los grandes peligros a los que debía enfrentarse el asceta: el monje debía estar siempre en guardia, no debía ni ver ni hablarle a una mujer. Eran un peligro para la libertad del hombre, eran consideradas representantes de la vida mundana, y si se rechazaba el mundo, se debía rechazar también a las mujeres.

Las mujeres eran también consideradas como una fuente mediocre de calma, inferior a la obtenida mediante la meditación; las relaciones sexuales y la meditación “tienen en común su meta y la fuerza que emplean”, y si se ocupa la fuerza para una, no quedará suficiente para otra. Los estudiosos han hecho varios paralelismos entre la sexualidad y la meditación, entendiendo que el sexo es un ansia por unirse, por hacerse uno, pero la diferencia entre ambas es que a final de cuentas, la unión por el sexo produce un tercero, mientras que la unión mediante la meditación une la dualidad.

La sexualidad fue largamente rechazada por el budismo, por lo menos durante mil años, pues recién en el año 500 d.C. se encuentra el primer relajamiento de la reglas de castidad; nuevas reglas del Tantra (800 d.C. que estimula a sus discípulos a probar la sexualidad como un medio para enfrentarla, a tener sexo sin mancharse) y la aparición de maestros de renombre casados, con hijos y además carnívoros relajó la rigidez de las reglas de castidad.

La no violencia absoluta, o la “inofensividad”, es otro de los pilares del budismo; el Buda se mantenía protegido de toda ofensa, aunque aquella se presentara ante sus sentidos. Se dice que esta particularidad del budismo, que también encontramos en el cristianismo, aunque de manera menos acentuada, nació en medio de matanzas y de guerras, entre muy numerosos sacrificios védicos de bovinos, y con conflictos tribales a su alrededor. Las palabras de Buda, soberanamente influyentes a lo largo del tiempo, proclamaron la no violencia absoluta no solamente frente a los semejantes (como en el cristianismo) sino ante cualquier ser vivo. En este aspecto, así como en la no ingesta de carne, se encuentra una clara influencia del jainismo de Mahavira, contemporáneo de Siddharta, sobre el budismo posterior.

Esto estuvo apoyado grandemente por las creencias en la reencarnación, que son pre-budistas y por una concepción que es asombrosamente parecida a la cristiana; en palabras de Buda (en el Udana) “aquel que desea su propio bien no debe hacer daño a otro”, pero como dijimos, ese otro no incluye solamente a los semejantes (los compatriotas o los hombres, sino también a todo tipo de animales). Por eso los occidentales que han visitado países asiáticos con mayorías budistas (Birmania por ej.) han llegado a la conclusión que el budismo humanizó a toda la población, impresionados como estaban ante la bondad de sus pueblos.

La no violencia tuvo un influencia muy grande en dos aspectos de suma importancia: la alimentación y la persecución religiosa. Los budistas comunitarios no comían carne de ningún tipo, no por un precepto sin fundamento explícito, un tabú, sino porque comiendo carne se fomentaba la matanza de animales, que además podían resultar viejos parientes muertos reencarnados. Pero esto causaba confusión en lo tocante a la mendicidad: el monje no debía mirar ni seleccionar la limosna; se llegó al acuerdo que los monjes mendicantes debían aceptar cualquier limosna, aunque incluyera carne, “y el Venerable Pindola ha sido consagrado a la reverencia de la posteridad por comerse tranquilamente el pulgar de un leproso que había caído en su escudilla”.

Lo curioso es que los budistas jamás llegaron a considerar las plantas como seres vivos "semejantes", pero sí a los insectos. Esta cuestión es casi incomprensible para los occidentales, que siempre han puesto la prioridad en el hombre: si hay hombres muertos de hambre en la calle, pero sin embargo hay gran número de vacas, no vacilan en sacrificar los animales con tal de salvar a esos hombres (cuando hay reses sobrantes, claro). Pero es a la vez un aspecto importante para llegar a determinar la esencia del budismo: no hay seres vivos privilegiados en el derecho a existir, todos merecen el mismo respeto.

El Budismo fue siempre muy tolerante y en extremo pacífico, lo que no impide que en algunas ocasiones, en nombre del budismo, reyes o sectas hayan usado la violencia; pero no dejan de ser excepciones, y a veces, en nombre del propio bien de quien es violentado o asesinado: es el caso de un mal rey tibetano del 900 que persiguió a los monjes, y que fue asesinado por un monje, pero por “compasión por el rey que estaba acumulando pecados al perseguir al budismo”; dicho monje pasó a la historia como ejemplo. El pacifismo estuvo tan arraigado en los monjes, que en la India, cuando los hunos y luego los mahometanos invadieron, saquearon, destruyeron bibliotecas, templos, reliquias y habitantes, los monjes no ofrecieron ninguna resistencia: el “budismo organizado se extinguió...en todo el norte de la India”, pero lo esencial de su doctrina quedó preservada en el Vedanta, “doctrina oficial del hinduismo en su nivel más alto”.

La violencia en el Budismo se manifiesta con alguna frecuencia en los libros sagrados, en que los partidarios de variantes distintas se mandan mutuamente al infierno, verbalmente, sin llegar por eso a la intolerancia, la persecución, la tortura o las guerras sectarias. La ausencia tanto de imposiciones doctrinarias como de guerras internas se debe a varios factores: primero por la comentada recién, la no violencia, que al provenir de Buda era común a todas las variantes del budismo (que son bastantes); segundo porque las doctrinas, al transmitirse por medio de palabras, no son nunca ni totalmente verdaderas ni totalmente falsas: “todas las afirmaciones hechas con palabras son, cuando mucho, verdades a medias, y su único valor está en inducirlo a uno a adoptar cierta forma de acción”; y finalmente porque cualquier doctrina que pretenda ayudar al prójimo tiene derecho a existir, cualquier doctrina que estimule la búsqueda espiritual debe existir.

El pacifismo budista, y por ende su tolerancia, son razones que explican en parte la longevidad y vigencia de su institución; pero no hay que dejar de mencionar el continuo apoyo por parte de los reyes, que ampliaron territorialmente la presencia del budismo; se dice que Asoka hizo del budismo una religión mundial al convertirse a esta religión luego de arrepentirse por una matanza. Pero la alianza con los reyes y el consiguiente nuevo poder no dejó de corromper a algunos monjes; además, si bien el budismo no era impositivo, los reyes se encargaron de eliminar sectas contrarias: hay varios ejemplos, en China, el Tíbet o Japón.

El Budismo nunca logró permanecer centralizado, o quizás nunca lo quiso. El budismo no tuvo nunca un sólo libro mayor, una sola doctrina, una sola ciudad santa  ni tampoco un sólo “pontífice”, sino que más bien se ramificó muy pronto para formar distintas escuelas que conservaban y transmitían una misma esencia pero ofreciendo caminos distintos para llegar a ella.

La principal división en el budismo, las dos grandes ramas, son el Hinayana y el Mahayana. La primera gran corriente que derivó de lo que podríamos denominar como el lago de Buda fue la llamada Vieja Escuela de Sabiduría, ramificada a su vez 200 años después del Nirvana de Buda entre los Theravadinos (aún vigente en Ceilán, Birmania y Siam) al este de la India, y los Sarvastivadinos, que ofrecieron su camino espiritual durante 1500 años y cuyos centros principales fueron Mathura, Gandhara y Cachemira. Se formaron también otras muchas escuelas budistas, y entre ellas, por el año 250 a.C., se organizó una secta que disentía de la vieja escuela: los Mahasanghikas, en Magadha y en el sur de la India (Amaratavi).

Se formaba entonces una nueva gran escuela, la Mahayana, formulando doctrinas diferenciadas de la Vieja escuela de Sabiduría. El Mahayana se dividiría solo 400 años más tarde, en cuatro brazos mayores: los Madhyamikas, establecidos por Nagarjuna por el año 150 d.C. y que defendían la contemplación del vacío como mejor medio para alcanzar la salvación, agrupados entorno a una doctrina que abandonaba algunas ideas fundamentales del Mahayana inicial; el llamado “Budismo de la Fe”, empeñado en la adoración de Budas y santos; los Yogacaras, escuela fundada por Asanga por el 400 d.C., muy influenciada por la filosofía SamkhyaYoga, cuya postura era la salvación por medio del Yoga; y el Tantra, mezcla de Budismo e hinduísmo, con fuertes componentes mágicos, que postulaba la posibilidad de la salvación por medio de procedimientos mágicos, muy influyente en “Nepal, Tíbet, China, Japón, Java y Sumatra”.

También fuera de la India se formaron nuevas escuelas fundiéndose con religiones autóctonas: la escuela Ch’an (o Zen, meditación) y el Amidismo, en China y Japón, y el Nyin-ma-pa en el Tíbet. Tras mil quinientos años del Nirvana de Buda no nació ninguna otra escuela nueva de importancia.

Si te gustó compártelo:
 
 


 

También te puede interesar:

1.- Historia Resumida del Budismo

2.- La Vida de Buda

3.- Historia y Doctrina budista

4.- El Budismo monástico

5.- La expansión del budismo

6.- La antigua escuela de sabiduría: el Hinayana

7.- La nueva escuela de sabiduría: el Mahayana

8.- El Budismo de la Fe y de la Devoción

9.- El Budismo Yogacarino

10.- El Budismo Tántrico

11.- Budismo Zen, Amidismo y budismo mágico

 


Google


Artículos:

Las energías renovables y el abastecimiento futuro
Este tipo de energías no podrán por si solas abastecer la demanda y cuidar el medioambiente
El dólar en El Salvador y Ecuador
Su evolución es estos dos países, las metas inflacionarias, ¿resultó?
La Influenza
Desde la pandemia de 1918 hasta las más recientes investigaciones.
El cacao
Su producción, su flor, su árbol y mucho más.
Dieta y longevidad
Comer menos alarga la vida, ¡está demostrado!
Plantas medicinales del Perú

Según el cronista español Manuel A. Fuentes (1861)
¿Gasolina producida a partir de CO2?
Un descubrimiento prometedor!
Pancho Villa.
Breve historia del héroe Mexicano
Resumen de la Ley de Drogas y Estupefacientes (Chile)
(lo legal y lo ilegal, conoce tus derechos)
El cigarrillo y la nicotina
Sustancias nocivas y un inesperado efecto benéfico de la nicotina.
El arsénico.
Veneno y ¿remedio?
Andrés Bello.
Breve reseña de su vida y su obra
Flores, jardines y parques
(fotos)
Yo soy Pablo Neruda

(video)
Entrevistas a Salvador Dalí
(videos)
Colección de fotos de Monos
(fotos)
Valparaíso Antigüo
(fotos)
Pinturas Surrealistas de pintores vivos
(fotos)
Fotofusión con Photoshop
(fotos)
La ciencia primitiva
(rituales, plantas, matrimonios, costumbres, entierros, una buena intro para conocer el mundo aborígen)
La historia de los mapuches

(cómo vivían, se organizaban, festejaban...)
La historia del LSD

(contada por su descubridor: Hoffman)
La vida, un estadio intermedio
(la evolución: desde las partículas subatómicas hasta las sociedades)
La vida de las abejas
(de las reinas, los zánganos, las nodrizas, las recolectoras...)
La ética protestante y el espíritu del capitalismo
(la incidencia de la religión en la economía de los países)
Historia de la vida cotidiana de los antiguos romanos
(la vida de los esclavos, de los niños, de las mujeres, de los patronos...)
Historia de los incas
(su agricultura, sus dioses, su sistema administrativo y su encuentro con los españoles)
El planeta viviente
(la vida de nuestro planeta según sus ecosistemas, descritos uno por uno en forma resumida)
Historia del Budismo
(el origen de budismo, sus ramificaciones, su doctrina, sus grandes pensamientos)
Historia de los libertadores de sudamérica.
(el proceso independentista suramericano, su gesta, su desarrollo, sus grandes hombres)
Caníbales y Reyes
(la historia antropológica de la humanidad, los porqués del canibalismo, de la agricultura, de la guerra o del estado)

 

 

 
 

¡Únete a la campaña!

Un Techo Para Mi País

No más niños con frío, no más casitas de cartón sin alcantarilla, AYUDA a construir casas en Chile, México, Argentina, El Salvador, Colombia, Costa Rica, Brasil, Perú o Uruguay

 

 

© 2007-2014 hipernova.cl | Derechos de copia reservados | Contacto |